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Continuó la ruta hacia la era del contrabandista y el antiguo
cuartel de la Guardia Civil en la misma frontera. Desde allí
se bajó por Valderreal hasta llegar al pueblo portugués
de Barrancos. Fueron recibidos los ciclistas en el Ayuntamiento
por la Concejala de Cultura y hubo un intercambio de regalos.
Durante estos 18 km que se llevaban de recorrido
se atendieron algunas magulladuras, se resolvieron algunos problemas
mecánicos y tan solo una bici quedó inmovilizada en
el coche escoba.
Desde Barrancos se bajó a la zona denominada
" La Pipa ", lugar del río Múrtigas de gran
valor medioambiental y en el que se pueden apreciar antiguos molinos
harineros que jalonan su cauce. En esta zona, muy cercana al Castillo
de Nodar, se almorzó para después continuar por huerta
Herrera y la sierra de la Concha hasta el camino que parte de Encinasola
a la ermita de Flores.
Ya en Encinasola, el Ayuntamiento ofreció
a todos los participantes un café con dulces típicos,
perrunillas y polvorones, en el Centro de la Tercera Edad.
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